Diez claves para mejorar tu empleabilidad en 2017

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La palabra mágica en la búsqueda de empleo es 'empleabilidad'. Aunque más que magia, necesitarás mucho esfuerzo para conseguirla, mejorarla y poder presumir de ella ante los reclutadores. En el empleo más difícil del mundo es buscar trabajo, la empleabilidad es la clave para que te adaptes a las exigencias de las empresas y a los vaivenes constantes del mercado laboral.
Cambios vertiginosos en el mercado laboral; una competencia creciente entre los candidatos; la necesidad de diferenciarse del resto para llamar la atención de los reclutadores; y la obligación de adoptar estrategias diferentes de búsqueda que pueden llevarnos incluso a cambiar de carrera, de sector o de profesión para dedicarnos a algo que nunca antes habíamos hecho...
La clave es la empleabilidad y saber cómo lograrla, mejorarla y gestionarla, tratando de predecir qué haremos en el futuro, en qué sector o profesión estaremos trabajando dentro de unos años, teniendo en cuenta cuáles son nuestros puntos fuertes y las competencias diferenciales que nos permitan dedicarnos a distintas profesiones.
La reinvención profesional es sacar partido de aquello que sabes hacer en otro sector o profesión
La mala noticia es que para esa labor de predicción estás prácticamente solo, porque casi nadie te puede ayudar a decidir qué carrera debes estudiar; cuál es el sector que te asegura un perfil profesional con éxito; y ni siquiera cuáles son las capacidades que debes adquirir para adecuarte a los puestos y exigencias de los reclutadores y de las empresas.
¿Cómo puedes ser más empleable?
Pesas
  1. Las compañías buscan y exigen habilidades transversales, que son las más difíciles de enseñar. No se trata de meros conocimientos ni de cualidades técnicas, sino de capacidades comerciales o de seducción, de adaptabilidad y autoaprendizaje; de la capacidad de reciclaje o la habilidad multidisciplinar, que tienen mucho que ver con la disposición para trabajar en un entorno cambiante, así como el talento de trabajar en diferentes puestos, de ser un comodín y de demostrar flexibilidad funcional; la creatividad; la innovación; las habilidades relacionales y comunicativas, asociadas a una faceta internacional relevante.
  1. No comiences ninguna búsqueda ni te plantees una estrategia que tenga que ver con la empleabilidad sin tener en cuenta un hecho evidente: el 80% de las ofertas de empleo son invisibles, y esto significa que los cauces tradicionales para saber si quiera que existen no sirven de nada. En España, los contactos representan la mitad de las estrategias eficaces para encontrar un trabajo. La consecuencia: debes construir una red de networkingque te permita acceder a las ofertas de trabajo ocultas como opción casi única para triunfar en la búsqueda.
  1. Saber cómo rastrean ahora el talento los empleadores te ayudará a adaptar tu perfil a las nuevas búsquedas. Así, lo primero que debes tener en cuenta es que ya no basta con que cazatalentos, consultoras, empresas de selección o portales de empleo simplemente presenten candidatos que pueden servir para un puesto determinado. Las nuevas capacidades profesionales que se exigen, junto con la brecha entre lo que sale de las universidades y las necesidades de las empresas provocan que esos perfiles no encajen en las organizaciones y por tanto los índices de fracaso son elevados.
  1. También las nuevas fórmulas de trabajo que surgen determinan tu empleabilidad y miden tu capacidad de adaptación al nuevo escenario. Se dan maneras diferentes de valorar el rendimiento y la eficacia, que son contrarias a la cultura presentista y de la multitarea inútil; y la gestión de personas y modelos de retribución se adaptan a una realidad nunca vista en las organizaciones.
  1. A vueltas con la reinvención profesional, quizá te hayan dicho que el currículo ya no sirve para rastrear un empleo, sobre todo si se tienen en cuenta las nuevas búsquedas. Lo que ocurre en realidad es que sólo con la lectura del CV el reclutador ya no puede percibir qué tipo de profesional eres. Aumenta el peso de tu personalidad y de tus valores como candidato.
  1. Parece claro que a pesar de los cambios y limitaciones, importa lo que dice tu currículo, pero también es determinante lo que dicen de ti quienes te conocen. Podría decirse que somos lo que nuestros amigos creen que somos, y esto se refiere a las redes sociales. Por eso debes cuidar tus interacciones, la imagen que conforma tu reputación profesional y el valor real que tiene todo esto.
  1. Activa tu plan de márketing. Pero más que eso, diseña tu carrera pensando en quién está dispuesto a invertir en tu talento. Para ello debes demostrar resultados y asumir riesgos. Analiza quién puede ser el que va a apostar por tu talento y cuál es el valor del producto que puedes ofrecerle. Qué es lo que has hecho basándote en resultados. Diferenciarte del resto y aportar valor resulta indispensable en un mercado laboral volátil y muy competitivo. Conviene que sepas quién eres, qué vas a ofrecer; qué quieres y, en función de ello, analizar qué sector te conviene y dónde puedes desarrollar tu carrera.
  1. Algunas veces, lo que más te conviene es recurrir a la estrategia de dar un paso atrás, porque desatascar tu carrera profesional puede pasar por un retroceso aparente.
  1. Al paso atrás se une también el recurso a las segundas oportunidades, que tiene que ver asimismo con la reinvención profesional, el cambio radical y la búsqueda de caminos complementarios y diferentes.
 
  1. Adaptarse a los vaivenes del mercado de trabajo está bien, como también lo está seguir las tendencias de los diferentes sectores y amoldarse a los nuevos perfiles. Pero no debes fiarlo todo a la novedad de las profesiones que van surgiendo como hongos.
 
Recuerda además que la empleabilidad no se consigue sólo cursando una carrera, porque puede que haya gente sin titulación que sepa adaptarse a lo que las empresas demandan. Una profesión no es algo que necesariamente se estudia, sino que es una especialidad reconocida por la que el mercado te busca y está dispuesto a contratar tus servicios
En todo caso, conviene distinguir entre lo que es y será una nueva profesión y lo que tan sólo es una función o una tarea temporal que se pone de moda o resulta muy necesaria en un momento específico. Puede que sea porque la tecnología vigente en ese momento obliga a ello. Analiza si se trata de verdaderas profesiones como tales, o es sólo el nombre en inglés que designa una tarea o la simple adaptación de viejos puestos a nuevos entornos y medios.

Fuente: Expansión